La cocina de la Bella Abuela

La cocina de la Bella Abuela

La cocina de la Bella Abuela

En un inicio pensé en realizar un blog de recetas. Creo que es más abarcativo esto que comenzaré a bosquejar, como un blog de cocina.

Porque en la cocina se transforman las recetas y en nuestra cocina, ese lugar de la casa tan especial, se vive, se palpitan día a día los sucesos de nuestra vida. Mientras echas sal a una carne, te podes reír del mundo o llorar por el mundo. Mientras cortas en rodajas cada vez más anchas, por el apuro, un tomate, el TE irrumpe en el medio de la cocina para avisarte que te has ganado miles de mjes gratis, entre el tomate, la sal y los anteojos que no se encuentran para leer el mje, aparecen en la cocina la palabra de compañía, el gato pidiendo algo para comer, el sonido de la música que se traslada por la casa y llega a veces suave otras invasivo, el mate que se enfría y se vuelve a calentar

Me gusta cocinar, estoy sumamente impulsada a hacerlo, hay muchos motivos. Algunos proviene de mis ancestros, otros, están más cercano a lo familiar, y otro es que si no cocino, el hombre de mi vida, no podría resistir, porque las únicos sabores que acepta como válidos son los que yo entrego cada día.

Y como en es un blog de cocina en la cocina, se irán sumando otras cosas, que podrán estar muy relacionadas con el cocinar o no tanto.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Bagna cauda








.Esta receta tiene una hacedora experimentada: Tere: 
Este plato se origina en la zona del Bajo Piemonte llamada Monferrato y según la tradición se consumía tras de la fatiga de la vendimia y la vinificación.
Los viñateros, campesinos, familiares y amigos se sentaban alrededor de un fogón a las brasas y sobre éste se colocaba un recipiente de terracota (peila), dentro del cual estaba la salsa en base a aceite de nuez, dientes de ajos triturados y pasta de anchoas saladas calentándose sin llegar nunca a hervir.
El "lujo" de las anchoas se explica porque la zona era atravesada por el antiguo "camino de la sal" que partiendo de Hyères (Francia) cruzaba los Alpes por el paso de Monviso y bajaba hasta el valle del Po.
Cada comensal aportaba todo tipo de vegetales (crudos y cocidos) sobre todo el cardo, remolachas, repollos y papas hervidos, pimientos crudos o fritos o, mejor aún, curtidos en vinagre de vino, cebollas cocidas al horno, trozos de pan y tostadas.

Ingredientes:
El cardo es el ingrediente ideal para acompañar a la bagna cauda, pero muchas veces no se consigue. Se quitan las hojas, se pelan las nervaduras, se hierve.
1 apio: se usan los tronquitos.
1hinojo: se usa crudo o cocido cortados en trozos.
300g de repollitos de bruselas, chicos y hervidos.
1coliflor con sus ramitas separadas, hervido
1 brócoli con sus ramitas separadas, hervido.
2 papas hervidas a punto, en bastones.
1 batata hervida a punto, en bastones
2 zanahorias cortadas y hervidas.
Remolachas hervidas en su piel y luego peladas y cortadas en cubos.
200g de jamón cortado en cubos
Pechuga de pollo hervida y cortada en tiras.
Pimientos rojos, amarillos, verdes, (además dan color a la mesa).
Ravioles (aproximadamente 1/2 plancha por persona)
Pan, si es casero mucho mejor.

Para la base:
200 g de crema de leche por persona.
Anchoas. (3 por personas)
Ajos. (1 cabeza cada 4 personas)
Aceite de oliva
Manteca.
Encargamos la crema con anticipación a nuestro quesero de confianza ya que tiene que ser muy pero muy fresca.
Pelamos los dientes de ajo nuevos, sin brotes, los partimos al medio para quitarles el centro y los picamos muy bien para que se disuelvan en la crema.
Si usamos anchoitas en aceite, raspamos bien cada filetito hasta sacar la última de las espinas y los picamos muy finos a cuchillo. Si usamos filetes en sal, los dejamos en agua fría desde la noche anterior para ablandarlos y quitarles el exceso de sal antes de picarlos.
Preparamos los vegetales que necesitan cocción (el cardo, las zanahorias, las papas, el brócoli, el repollo). Sugerimos cocerlos al vapor para que queden tiernos y no se desarmen, y sin sal ya que las anchoas la proveen suficientemente. Los cortamos en porciones del tamaño de un bocado y los disponemos en fuentes para llevar a la mesa.

En la fondué, en una cazuela de barro o una olla de fondo bien grueso, ponemos la cucharada de manteca y aceite de oliva, salteamos los ajos durante unos minutos sin que lleguen a tomar color. Agregamos las anchoas, las calentamos bien y añadimos la crema. Cocinamos a fuego bien bajo revolviendo de forma constante durante 20 minutos a media hora hasta que la salsa adquiera su perfume característico y color marroncito claro. Siempre debemos revolver hacia el mismo lado.
Llevamos la bagna cauda a la mesa en una fondue, o bien podemos poner un calentadorcito de gas (de esos para campamento) sobre el cual poner la olla. La bagna cauda tiene que estar siempre caliente pero sin llegar a hervir.



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